Para White (2009) la zona de confort es un estado de comportamiento en el cual la persona opera en una condición de “ansiedad neutral”, utilizando una serie de comportamientos para conseguir un nivel constante de rendimiento sin sentido del riesgo.

Todos sabemos mas o menos a que nos referimos popularmente con el termino “Zona de Confort”, es ese estado en la vida donde no hay nuevos retos y en donde funcionamos bien, nos sentimos cómodos y muy probablemente tranquilos.

Sin embargo, acostumbramos a escuchar el término “Zona de Confort” con una connotación mas bien negativa. Como si la tranquilidad, la seguridad y el rendimiento adecuado estuvieran mal. Es frecuente que nos digan (o nos digamos a nosotros mismos) “Sal de la Zona de Confort”. Parece que la zona de confort es el equivalente al demonio mismo.

En realidad, no tiene que haber nada inherentemente malo en permanecer en nuestra zona de confort el tiempo que queramos mientras seamos adultos funcionales que no causemos daño a otros.

Qué hay de malo en sentirnos bien o estar tranquilos?

Por qué es necesario pasar cada segundo de nuestra vida buscando nuevos retos o emociones?

La finalidad de la vida es crecer en todo momento?

No podemos simplemente descansar un rato en el camino y disfrutar del hecho de estar vivos?

A veces es necesario recargar las baterías. No todos podemos vivir con niveles altos de stress y satisfacer un entorno demandante en todo momento de nuestra vida.

La zona de confort no es sólo un lugar de evasión, para esconderse o huir de algo. No todo el que está es su zona de confort es un cobarde. Mantenernos en una “zona de confort” puede satisfacer muchas necesidades, algunas son sanas y otras no tanto. Cuando no son sanas o nos dificultan funcionar es necesario buscar ayuda profesional, identificar nuestro problema o condición, comenzar a entenderlo y trabajarlo, desde la comprensión de que lo que queremos es ser mas funcionales y mas felices desde nuestra zona de confort, desde los retos que tomemos la decisión de asumir o desde donde la vida nos coloque. Pero incluso esto no será posible en un ambiente que nos demanda la mayor de nuestras capacidades y esfuerzos superiores a los normales.

Quedarnos en la zona de confort puede servirnos para recargar las baterías, para hacer introspección, para organizar nuevos proyectos de vida, para agradecer o para simplemente ser.

Antes de huir de tu zona de confort pregúntate: Que es lo adecuado para tu vida en ese momento?

Y si necesitas descansar descansa, si necesitas ayuda búscala.

La zona de confort nos da el espacio necesario para reconstruirnos y tomar decisiones.

La zona de confort no es el diablo.

Estar sometidos a retos y presiones constantemente aunque nos ayude a crecer no siempre es posible.

Decide tu mismo donde quieres estar. Y si el lugar adecuado es tu “Zona de Confort” no te sientas mal por ello.